Prostitutas nigerianas prostitutas trans en madrid

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La Casa de Campo se subdivide en cuatro zonas. Calladas, asustadizas, viven bajo el yugo de las mafias que las han traído. Son unas cincuenta, casi todas ilegales. Pasean por la cancha de tenis y cerca del metro. La zona tradicional; incluye Atocha y los aledaños del centro.

Unas prostitutas en los días de apogeo. En su mayoría españolas y algunas magrebíes -llamadas marroquinas por sus compañeras-. Van muy arregladas, con maquillaje y ropa interior debajo de los abrigos. Una de ellas, mientras espera la entrega de preservativos, contesta una llamada del móvil: Con este programa pretende dar respuesta a los problemas de salud de este colectivo, como el uso incontrolado de tratamientos hormonales y los desequilibrios mentales debidos a crisis de identidad.

Hasta el polígono de Villaverde han acudido muchos de los transexuales que antes se prostituían en Casa de Campo. La mayoría de ellos son ecuatorianos o colombianos. Son personas corpulentas y que visten con colores llamativos y lucen largas y cuidadas melenas.

En el polígono, al igual que hacían en la Casa de Campo, se colocan juntas, en la misma zona, alejadas de las mujeres. Al ver el error, se aleja", comentaba un transexual el miércoles pasado en Villaverde. Sus nombres verdaderos se ocultan bajo Abigayl, Vicky o Georgetta. Son educadas y respetuosas con el resto de compañeras.

Alguna se queda un rato hablando, después de haber recogido los condones y la crema lubricante, con los asistentes de Médicos del Mundo. Fuera de la furgoneta de la ONG, el ir y venir de coches es continuo. Es cerca de medianoche y las empresas que forman el polígono industrial de Villaverde hace horas que cerraron, pero decenas de coches privados, camiones y taxis circulan entre las chicas.

El hombre espera un rato y después se aleja. El control de alcoholemia puesto aquí hace meses por la Policía Municipal ha hecho que los transexuales hayan cambiado de lugar, ya quedan muy pocas", explica Beatriz Sagrado, presidenta de Médicos del Mundo en la Comunidad de Madrid. El paseo de Camoens también es tristemente famoso entre las meretrices porque Edith Napoleón, una chica de 20 años y natural de Sierra Leona que ejercía en esa zona, fue asesinada y descuartizada el pasado mes de agosto en Boadilla del Monte.

Su presunto agresor, el empresario José Luis Pérez-Carrillo, un empresario, fue detenido gracias a las indicaciones que le hicieron las compañeras prostitutas de la asesinada. En este caso consiguieron quedarse con el modelo y color del vehículo y su matrícula. Madrid 16 OCT Los cortes en la Casa de Campo han trasladado a las meretrices a Villaverde. También vigilan a los reporteros desde furgonetas blancas. Uno de ellos, de pronto, recorre la acera a pie camino de ninguna parte para dar su mensaje a las chicas y al periodista: Caderas anchas, pechos asomando tras una red de encaje, pongamos que se llama María.

La conversación tiene lugar al día siguiente camino de la farmacia: La mayor parte de las chicas no pasa del anuncio de su tarifa. Cuesta creer que aquella veinteañera de metro ochenta de las piernas largas y los ojos de hierbabuena, esa mujer que podría estar en una pasarela o bailando de gogó en una discoteca, esa diosa eslava esté allí pasando frío y haciendo sexo dentro de un coche por veinte euros. Se calcula que son A cuarenta servicios por cabeza, cada día en Marconi sale a Sobre cada par de tacones se erige un edificio quebrado, una historia que salió mal.

A Lis se le torció la vida el día en el que la echaron de su trabajo de secretaria en un despacho de abogados de Sao Paulo, en Brasil, y de un golpe se le acabó el dinero para pagarse la carrera de Derecho. En esa mala hora conoció a una chica que le ofreció una solución: Aquella chica fue trabando relaciones de amistad con la gente de Lis y alrededor de ella tejió la tela de araña de la confianza.

Pasó un par de meses sopesando la decisión. Vivían juntas en un piso, pero el trabajo prometido no llegaba. Las reunió en un salón del chalet y, rodeada de cuatro matones, les confesó que ese viaje no era el que habían pensado: Les quitaron el pasaporte. En ese mismo instante de desconcierto comenzaron las amenazas y las palizas. También les dieron otra noticia: Entonces Lis ya podría añadir a su currículum un trabajo de esclava sexual en una red de trata de blancas.

Pese a todo el dinero que ganaría en adelante, nunca darían esa deuda por satisfecha, así que viviría atrapada por las redes criminales.

El peaje que las mafias reclaman a las africanas es mucho mayor: Diversas organizaciones han llegado al consenso de que ocho de cada diez prostitutas de las que trabajan en España se calcula que son En nació en Madrid la Asociación Feminista de Trabajadoras del Sexo que reclama el papel de las mujeres que ejercen libremente.

Las adicciones son comunes entre las mujeres. En agosto encontraron a una de ellas muerta por una sobredosis en el polígono. Ese mismo mes, la Policía encontró el cuerpo de un hombre de 70 años que había fallecido al parecer de un infarto mientras se encontraba consumiendo drogas con una prostituta.

Hay que mover la mercancía, así que cada cierto tiempo cambian. Al cabo del tiempo, Lis llegó a Marconi y se vio junto a una de esas hogueras. En esa ciénaga de asfalto, se sentía vigilada constantemente por las chicas y también por los proxenetas que observan la maquinaria tras los cristales de un asador cercano.

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Lucas es la cara de una moneda en la que la cruz la representan las miles de mujeres que, como Josephine, ejercen la prostitución forzadas por las mafias. Para ayudar a mujeres como Josephine, los tres candidatos al Gobierno regional prometen luchar contra las mafias. La Casa de Campo sigue siendo un lugar ocupado por cientos de prostitutas. Las restricciones han desplazado a las mujeres a la salida hacia la avenida del Marqués de Monistrol y hacia el Teleférico. Y también ha hecho a muchas mujeres cambiarse a Villaverde.

Hace unos meses, las meretrices del distrito no llegaban a 80, pero los cortes en la Casa de Campo han disparado la cifra. El polígono de Villaverde, donde Médicos del Mundo asiste a las mujeres, empieza a parecerse a la Casa de Campo.

La ONG atiende a las prostitutas en una furgoneta. En dos horas los asistentes no paran ni un minuto. Los miembros de la ONG hablan a las mujeres de forma coloquial, les transmiten confianza. Cuando se les pregunta sobre si les gustaría estar regularizadas, muchas contestan que les da igual porque piensan estar "poco tiempo" en la prostitución. Permanecen ajenas al debate político. Así tendría Seguridad Social", opina una meretriz. Un día, una nigeriana acudió con cortes en la cara. A otra la atropelló un coche.

Ellas, a pesar de la miseria de sus vidas, intentan estar contentas y hacen bromas. Van muy arregladas, con maquillaje y ropa interior debajo de los abrigos.

Una de ellas, mientras espera la entrega de preservativos, contesta una llamada del móvil: Con este programa pretende dar respuesta a los problemas de salud de este colectivo, como el uso incontrolado de tratamientos hormonales y los desequilibrios mentales debidos a crisis de identidad. Hasta el polígono de Villaverde han acudido muchos de los transexuales que antes se prostituían en Casa de Campo.

La mayoría de ellos son ecuatorianos o colombianos. Son personas corpulentas y que visten con colores llamativos y lucen largas y cuidadas melenas. En el polígono, al igual que hacían en la Casa de Campo, se colocan juntas, en la misma zona, alejadas de las mujeres.

Al ver el error, se aleja", comentaba un transexual el miércoles pasado en Villaverde. Sus nombres verdaderos se ocultan bajo Abigayl, Vicky o Georgetta. Son educadas y respetuosas con el resto de compañeras. Alguna se queda un rato hablando, después de haber recogido los condones y la crema lubricante, con los asistentes de Médicos del Mundo.

Fuera de la furgoneta de la ONG, el ir y venir de coches es continuo. Es cerca de medianoche y las empresas que forman el polígono industrial de Villaverde hace horas que cerraron, pero decenas de coches privados, camiones y taxis circulan entre las chicas.

El hombre espera un rato y después se aleja. El control de alcoholemia puesto aquí hace meses por la Policía Municipal ha hecho que los transexuales hayan cambiado de lugar, ya quedan muy pocas", explica Beatriz Sagrado, presidenta de Médicos del Mundo en la Comunidad de Madrid. Son unas cincuenta, casi todas ilegales. Pasean por la cancha de tenis y cerca del metro. La zona tradicional; incluye Atocha y los aledaños del centro. Unas prostitutas en los días de apogeo. En su mayoría españolas y algunas magrebíes -llamadas marroquinas por sus compañeras-.

Las mujeres se muestran por estas caIles desdentadas y, una vez captado el cliente, se van a una pensión, lo que reduce el peligro. Cerca de cien mujeres entre españolas, africanas y suramericanas. Los proxenetas, en coche, las vigilan de cerca.

También se percibe, en opinión de las prostitutas, la presencia de mafias. El servicio se suele prestar en el coche. La cifra de prostitutas se pierde aquí entre los descampados que rodean el puente de Pedro Bosch.